ORGANIZACIÓN COLOMBIANA DE ESTUDIANTES – OCE.
Capítulo Valle del Cauca
En la educación secundaria la privatización se concreta con la
disminución de los recursos Estatales para el funcionamiento e inversión de las
escuelas y colegios, mientras los costos son cada vez más elevados; la entrega
en concesión de megacolegios a instituciones de índole empresariales y religiosas;
el aumento de cobertura a través de colegios privados; la contratación docente
sin las adecuadas garantías laborales y
de formación; la reducción de las garantías en materia de bienestar
estudiantil como es el restaurante escolar, entre otras. En otras palabras, a medida
que el Estado destina menos recursos para el sistema educativo público, la
oferta de educación se concentra en escuelas y colegios privados, donde el
estado subsidia las matriculas pero es imposible garantizar alta calidad (en
los colegios privados de alta calidad es improbable que la mayoría de los
estudiantes ingresen por los altos costos de las matriculas). La privatización es
la piedra angular para la mercantilización de la educación.
Así, el gobierno de Santos
es un excelente promotor de la privatización
y la mercantilización de la educación en todos los niveles, en primaria
y secundaria a través de la GRATUIDAD
EDUCATIVA le propinó un certero golpe a la columna vertebral del sistema
educativo básico y medio: la financiación Estatal plena. Como se muestra en la
tabla 1, los aportes para sustituir el pago de matrícula no superan en promedio
los 500 pesos diarios por cada estudiante, lo que nos lleva a decir: los recursos para la gratuidad educativa de
Santos no alcanzan ni para el recreo.
Los estudiantes no NOS
OPONEMOS A LA GRATUIDAD EDUCATIVA, pero si RECHAZAMOS el tipo de gratuidad
educativa que nos impuso el gobierno
nacional. Los colombianos debemos disfrutar de educación gratuita, de altísima
calidad, científica, de acceso para todos sin distingo de condiciones
socioeconómicas, FINANCIADA PLENAMENTE CON RECURSOS ESTATALES y en función de
los intereses del país.
Finalmente, el movimiento estudiantil colombiano ha decido
confrontar políticamente el tipo de país y el modelo educativo que promueven
los neoliberales en cabeza de Santos: un país sometido a las imposiciones de
gobiernos extranjeros, sacrificando la producción nacional en todas sus formas,
el trabajo digno, la cultura y el medio ambiente. La terea que
emprendemos en defensa de la educación pública se enmarca dentro de la lucha
por un país con soberano y democrático, ajeno a los dictámenes del
neoliberalismo.

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