Señor rector,
Con la
gestión y las políticas que usted ha implementado en la Universidad de Caldas
durante los últimos 5 años, quiénes hacemos parte del estamento estudiantil,
hemos tenido serios reparos y nos hemos opuesto firmemente a las medidas
antidemocráticas y abiertamente mercantilistas, que usted ha impulsado
junto a su equipo directivo. En este lapso de tiempo, no han sido pocas
las discusiones que los estudiantes hemos sostenido con usted en el marco de
consejos, reuniones, asambleas, foros y otros escenarios, en los que su desdén
por la opinión de este estamento y su prepotencia, amparada por las mayorías
con las que ha contado en los órganos de dirección, han sido las constantes.
En la
política institucional, que se sintetizó en el plan de desarrollo 2009-2018,
quedó plasmada su visión de una universidad con un enfoque gerencial,
excluyente y orientada no por la función social que debe cumplir, buscando
contribuir al desarrollo de la región y la nación, sino por fines utilitaristas
que responden únicamente a los requerimientos del mercado y de los
particulares. De allí, que como metas de la institución se hayan trazado, entre
otras, generar en el año 2018 el 45% del presupuesto anual a través de recursos
propios, adecuar la oferta de pregrados a los requerimientos del entorno de
acuerdo al enfoque de pertinencia, ajustar los currículos a modelos pedagógicos
basados en el aprendizaje autónomo, fortalecer la vinculación
universidad-empresa y actualizar el sistema de tarifas y cobro de servicios
para gestionar nuevos recursos. Bajo este marco, las determinaciones que se han
tomado en los últimos años, han lesionado la calidad académica de la
institución, violentado la autonomía universitaria, reducido al mínimo los
escenarios democráticos e incrementado la consecución de recursos propios. Es
decir, su propuesta de universidad ha buscado continuar con las políticas neoliberales
en educación superior impuestas desde la ley 30 y profundizadas hoy por el
gobierno de Santos, en lugar de propiciar alternativas, como las que hoy
proponemos los estudiantes colombianos agrupados en la MANE a través de una
nueva ley de educación superior.
Entre muchas
otras, son razones suficientes para que los estudiantes de la Universidad de
Caldas rechacemos su presencia y creamos que la institución merece un rumbo
diferente, acciones como el consentimiento dado por usted en 2007 a los agentes
del ESMAD para que irrumpieran con sus tanquetas el claustro universitario
buscando sofocar por la fuerza las legitimas manifestaciones estudiantiles; la
reforma a la normativa que impulsó para favorecer su reelección en 2009; la
persecución, el despido y la violación de los derechos de los trabajadores; la
ampliación indiscriminada de la oferta académica que se incrementó en 27
programas en los últimos 4 años, casi todos autofinanciados; la firma a
espaldas de la comunidad universitaria de un convenio con clausulas de
confidencialidad con la transnacional minera Anglogold Ashanti; el aumento
desmedido de los docentes ocasionales, la ruptura de los acuerdos suscritos con
ellos y el trato indigno que les ha brindado; el elevado e irresponsable
endeudamiento en obras importantes pero no prioritarias como el centro cultural
Salmona; su ausencia por semanas completas de la universidad debido a los
estudios de doctorado que inició este año pese a su enorme responsabilidad al
frente de la institución; la propuesta de elevar el número de horas semanales
de los catedráticos de 12 a 15 para elevar la oferta docente con esta figura;
su actitud tibia y falta de carácter frente a la disminución de los recursos de
la estampilla Pro-Universidad; el despiadado aumento en el costo de las
matriculas, que le ha cerrado las puertas de la universidad a miles de
estudiantes de la región y el país; y la continua e incesante reforma académica
con la que se ha recortado y flexibilizado el currículo de los programas
académicos y con la que se ha convertido a los salones en verdaderos campos de
concentración académica con más de 60 alumnos.
A estos
hechos, se ha sumado un nuevo agravio que demuestra la falta de un genuino
compromiso con la institución por parte suya. La intención de abandonar su
cargo actual, en el que todavía le resta más de un año, sin mediar consulta o
advertencia a ninguna de las instancias de dirección de la universidad, es el
reflejo inequívoco de su abierto desconocimiento a la comunidad universitaria
como un interlocutor indispensable y legitimo, y de que sus propósitos
personales no solo están por encima de los de la institución, sino que están
completamente desligados de los de estudiantes, trabajadores y docentes de la
Universidad de Caldas.
Si las
disculpas que usted ha pedido públicamente por este hecho, son sinceras, su
deber ahora es apartarse, renunciar a su cargo y dejar que otra persona en su
lugar, encare la responsabilidad que implica ser el rector de una universidad
de carácter nacional, con más de 12.000 estudiantes, 900 docentes y decenas de
trabajadores. El compromiso con una institución de esta importancia debe ser
irrestricto e indeclinable y en su caso las acciones han hablado por sí solas,
demostrando que usted debe estar en otro lugar.
Respetuosamente,
Darío Arenas
Villegas
Representantes
Estudiantiles Consejo Superior
Alexander
Álvarez Giraldo
Representante
Estudiantil Consejo Académico
Felipe Marín
Representante
Estudiantil Consejo Académico
Diego Franco
Representante
Estudiantil Consejo Ingenierías
Natalia Ríos
Representante
Estudiantil Consejo Artes y Humanidades
Hayden
Rodríguez
Representante
Estudiantil Consejo Ciencias Jurídicas y Sociales
Yeferson
Patiño
Representante
Estudiantil Consejo Ciencias Agropecuarias
Reynaldo
Cardona y Cristian Correa
Representantes
Estudiantiles Comité de Matriculas

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