Inti Mesías
Barrera
Representante
estudiantil ante el Consejo de Sede, Universidad Nacional (Bogotá)
Al
final de cuentas, ¿la Universidad Nacional está en crisis, o no? Hay que
pensarlo bien: dieciocho ex rectores están exigiendo al Gobierno 2 billones de
pesos, como mínimo, para resolver la ruinosa situación de infraestructura que padece
la UNAL, sumándose a los eternos clamores que sobre este asunto han hecho
profesores, estudiantes y trabajadores.[1] Además, los rectores de las
32 universidades públicas reclaman atención inmediata a la trágica situación financiera
de sus instituciones, sin que hasta ahora hayan obtenido respuesta por parte
del alto gobierno.[2]
Ahora,
si piensa que la falta de presupuesto a las universidades se justifica porque a
ellas ingresan jóvenes de familias adineradas y con capacidad de pagarse una educación
privada de calidad, deténgase un momento y vuélvalo a pensar:
La
población vulnerable en la UNAL-Bogotá (con Puntaje Básico de Matricula
calculado menor o igual a 20) es del 51% (más de once mil estudiantes); y la
cobertura de los programas de Bienestar es insignificante y con miras a
desaparecer. Planes como el de préstamo-beca ha pasado de beneficiar a 2.609
estudiantes en el 2006 a 965 en el 2012 (Gráfica 1). Además, la casi totalidad
de la población estudiantiles de estrato bajo y medio-bajo: en el segundo
semestre de 2012 fueron admitidos 2.954 estudiantes en pregrado de la sede
Bogotá, de las cuales el 85.4% eran de estratos 1, 2 y 3 (Gráfica 2).
Y
también debe pensarlo bien si cree que el estrato socioeconómico y la pobreza
no influyen en el rendimiento académico. La relación entre pobreza y deserción es
evidente, la Facultad de Ciencias lo demuestra: el estrato 1 tiene la deserción
más alta durante los primeros 4 semestres, sumando un 45,9% y a medida que el
estrato aumenta, la deserción disminuye (Gráfica 3)
¿Acaso
un muchacho mal alimentado puede rendir óptimamente en sus labores académicas e
intelectuales? ¿Un estudiante que, para su manutención, debe trabajar cuatro,
seis u ocho horas diarias cuenta con la misma disponibilidad de tiempo y
recursos que aquellos que no tienen este tipo de urgencias?
Finalmente,
si supone que la situación de la “mejor universidad del país” nada tiene que
ver con el modelo económico de subdesarrollo que impera en Colombia y que el de
Juan Manuel Santos es el gobierno de la prosperidad democrática, vea nomás su Reforma
Tributaria, que esquilma aún más a los pobres y las capas medias, despluma el
SENA y el ICBF, y alivia hasta el escándalo a las multinacionales y los
monopolios. O qué decir de las desvergüenzas de Cerromatoso y de los negociados
de don Carlos Slim en Colombia, casos típicos de cómo este Estado plutocrático troquela
sus políticas y planes –“locomotoras”– para el exclusivo beneficio de los
poderosos (en el caso del señor Slim estamos hablando del capo de tutti capi, magnate de magnates a escala planetaria)[3].
Gráfica
1
Gráfica2
Gráfica
3
[1]http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/ndetalle/article/exrectores-de-la-un-piden-al-gobierno-invertir-en-deteriorado-campus-de-bogota.html
[2]http://www.universidad.edu.co/index.php?option=com_content&view=article&id=3198:-sue-busca-que-gobierno-preste-atencion-a-su-solicitud-de-mas-recursos&catid=16:noticias&Itemid=198
[3]Las cifras presentadas hacen parte de los
documentos: GALLEGO Vega, Luis Eduardo. Análisis de la deserción académica
acumulada en los cuatro primeros semestres programas de pregrado. Dirección
Nacional de Programas de Pregrado; Dirección de Bienestar Universitario. INFORME
DE APOYOS ECONÓMICOS A ESTUDIANTES – 2012. Presentados en Sesión del consejo de
Sede del 12 de Octubre de 2012.




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