Inti
Mesias
@IntiMesias
Amaury Núñez
@AmauryNG
Representantes
estudiantiles ante el Consejo Superior Universitario
El
inicio del año no trae buenas noticias para la Universidad Nacional. La
aprobación del Proyecto de presupuesto
para la vigencia fiscal 2014 da cuenta de la grave crisis por la que
atravesamos y de la evidente privatización que vive la UN, ya que al dejar en
manos de la universidad la obtención de más del 50% de los recursos necesarios
para el funcionamiento y la inversión, el gobierno nacional no cumple con su
deber constitucional de financiar plenamente la educación pública.[1]
Sumado a la deficitaria
financiación, la Universidad entra al 2014 con un faltante de $49 mil millones,
agravado por cuenta de la disminución de los recursos esperados por el impuesto
CREE[2], que pasaron de $47
mil millones prometidos a tan solo $28 mil millones. Vale la pena recordar que
estos recursos, en apariencia nuevos, son menores a los perdidos por las
instituciones de educación superior en la transferencia que hacen del 2% de sus
recursos al Ministerio de Educación Nacional.[3] Lo ratifica el propio Gerente Nacional Financiero: “Sí se presenta una
real disminución de recursos para la Universidad Nacional de Colombia”.
Esta
crisis económica ya tuvo sus primeras implicaciones en la Universidad con la
reducción del presupuesto para los docentes ocasionales y becarios, que sólo en la sede Bogotá llevó
al recorte de $198 millones, lo que provocó el cierre de varios cursos y afectó
la calidad académica.[4]
Frente
a esta grave situación, el gobierno nacional y la administración de Ignacio
Mantilla han presentado como salvación la Ley 1697 del 2013, por la cual se
crea la Estampilla Pro Universidad
Nacional y demás Universidades Estatales del País. Se dice que por concepto
de este nuevo tributo se recaudarán "durante los primeros 5 años, más de
$1.25 billones de pesos"[5].
La
realidad es bien diferente, como lo indican los estudios hechos por Diego
Cortés, representante estudiantil de la Facultad de Ciencias Económicas de la
UN. Él demuestra que en el mejor de los escenarios[6]
ingresarían a la Universidad en los primeros 5 años apenas $202 mil millones de
pesos[7],
es decir, un incremento inferior al 5% del presupuesto de la UN en este
periodo. La conclusión es evidente: si bien la estampilla trae algunos recursos
frescos para la Universidad, estos son pañitos de agua tibia frente a la crisis
que padece la Nacho[8] y están a
años luz de los recursos prometidos por el gobierno.
Hoy
más que nunca se hace necesario un llamado en defensa de la Universidad
Nacional, de su carácter público y al servicio de la nación, entendiendo que su
plena financiación estatal presupone una decisión política que los gobernantes
de turno no han querido asumir. Por el contrario, la política es la de promover
la desfinanciación de la universidad y con ella la muerte de la educación
superior pública de calidad. La universidad pública pervive gracias a
estudiantes, profesores y trabajadores y muy a pesar de los juanmanueles que
siguen malgobernando.
[1]La
Universidad aporta el 44% de los recursos para funcionamiento y el 55% para
inversión. GERENCIA NACIONAL FINANCIERA Y ADMINISTRATIVA. Proyecto
de Presupuesto vigencia 2014. Sesión Diciembre 10 de 2013. Consejo Superior
Universitario. Diciembre 3 de 2013
[2] En la reforma tributaria impuesta por el gobierno se
introdujo el impuesto sobre la Renta para la Equidad, CREE donde se contempla
que durante el periodo 2013-2015 se le entregarían a las universidades
colombianas cuantiosos recursos para ampliar cobertura superiores a los $260
mil millones anualmente; Recursos que están lejos de corresponder con la
realidad.
[3] Para los interesados en ahondar sobre el tema,
dirigirse a la ley 1324 DE 2009, artículo 10.
[4] CANAL, Ximena. Informe de la sesión del Consejo de
Sede-Bogotá, 14 de febrero del 2014.
[5]
http://www.mineducacion.gov.co/cvn/1665/w3-article-335687.html
[6] El mejor de los escenarios se logra suponiendo que
todos los contratos de obras suscritas por entidades del orden nacional son
mayores a 6001 SMMLV y que el gobierno nacional cumpla con la totalidad de los
proyectos de construcción que promete. Escenarios ambos, absolutamente
improbables. A manera de ejemplo, en el 2013, el gobierno nacional prometió la
construcción de 100 mil viviendas de las
cuales solo entregó el 10%.
[7] Cifra que no incluyen los recursos esperados para
Hospital Univesitario logrados con la movilización de las facultades de la
Salud, en especial los estudiantes de la Facultad de Medicina.
[8] Para las
demás universidades públicas las implicaciones de la estampilla son nefastas.
Los recursos nuevos son la carnada para limitar la ya reducida autonomía
universitaria, ya que la ley 1697
del 2013 en su artículo 3, establece que los recursos serán asignados por el
Ministerio de Educación “de acuerdo con el número de graduados por nivel de
formación del año inmediatamente anterior en cada institución”

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