La
UN, condenada a la inminente quiebra
Andrés Mauricio Bernal Forigua
Representante estudiantil de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia.
La Universidad Nacional está desamparada y tanto sus
administraciones como los gobiernos de turno han sido culpables de la crisis
por la que pasa. Los edificios en la Sede Bogotáliteralmente se están cayendo a
pedazos. ¿Desgaste natural? No. Existe una decisión política encaminada a
desahuciar al Alma Máter.
Los dos últimos gobiernos, con la complicidad de los rectores,se
lanzaron de cabeza a privatizar la educación superior pública, desfinanciándola
en forma paulatina.Cálculos hechos por el Sistema Universitario Estatal, SUE, estiman
en más de 11 billones de pesos el déficit de las universidades públicas, obligadas
además a autofinanciarse en cerca de 40%. Durante el gobierno Santos, se
profundizó el déficit financiero de la UN, cercano hoy a los 56 mil millones de
pesos, y la Sede Bogotá se ha visto forzada a autofinanciarse en 73%. El
déficit lleva a congelar la planta docente, a cerrar o disminuir los programas
de bienestar, a eliminar los programas de becas, a elevar las matrículas y, por
supuesto, a dejar a la deriva la ya deteriorada infraestructura.
En 2012, la Vicerrectoría publicó un informe según el cual, de
los 152 edificios con los que cuenta la sede, 131 (90%) no cumplen con la
actual norma de sismorresistencia y 62 (56%) se encuentran en alto riesgo de
vulnerabilidad estructural. El informe señala también el desgaste en vías y
senderos peatonales, redes eléctricas e hidráulicas. Tres edificaciones de suma
importancia, Ingeniería, Enfermería y Arquitectura, están ya cerradas por su
notorio deterioro. La sede no cuenta con un hospital universitario y no tiene
un sistema de cafeterías que garantice la alimentación sana de sus estudiantes.
No menos grave es la amenaza que pesa sobre el campuspor el Plan de Renovación
Urbana del CAN, impulsado desde el gobierno de Santos y gestionado por la
administración distrital de Gustavo Petro. La sedeha entregado además a
terceros, encomodato, siete espacios pertenecientes a la Nación: el ICA, el IICA,
el Icontec, el IGAC, el Centro de Foto Interpretación (CIAF) y el Laboratorio
Químico Nacional, yvarios de los contratos se encuentran en un limbo jurídico,
con grave perjuicio para el presupuesto de la UN,a cuyo cargo corren los costos
administrativos. Si a la falta de espacios físicos le sumamos el desmesurado
aumento en la cobertura, no es raro ver cómo crecenlos índices de hacinamiento
en salones, laboratorios y talleres. Actualmente, un estudiante promedio solo
dispone de 3,6m2 de áreas académicas, cuando lo recomendado por el
SUE es 11m2. Se necesitan entonces 347 kilómetros cuadrados.
El rector
Mantilla ha emprendido una serie de programas, como el Plan Global de
Desarrollo, el Plan de Acción de la Sede y el Proyecto de Inversión de la Sede,
fundamentados, no sobre la base de los recursos provenientes del nivel
nacional, sino sobre la gestión de recursos privados de crédito, los fondos financierosde
inversión, las donaciones, etc., tal como lo hizo el Edificio de Ingeniería en
construcción y el futuro edificio de aulas de Ciencias. Mantilla pretende
gestionarpara el proyecto “Soporte eficiente a la gestión, modernización,
mantenimiento y reforzamiento estructural de la infraestructura física”,43.416
millones de pesos para proyectos de infraestructura, pero solo22.344 (51.5%)
provienen de la Nación. El resto, 21.072(48.5%), será gestionado por las vías
financieras descritas, aclarando que el financiamiento de las principales
apuestas infraestructurales provendrá de la autogestión. Es clara la intención
de Mantilla. Lejos de ofrecer soluciones a la crisis y defender decididamente
la financiación adecuada por parte del Estado, pretende convertirse en un
simple administrador de la crisis, siguiendo las recomendaciones del Ministerio
de Educación, que condenan a la UN a su inminente quiebra.
La Mesa Amplia Nacional Estudiantil, MANE, ha manifestado la
necesidad de que las universidades públicas cuenten con una infraestructura
y un equipamiento adecuados, como pieza clave para la obtención de calidad
académica. También recalca que el único con el potencial y el músculo
financiero para tal cometido es el Estado. En el debate sobre la necesidad de
educación superior con calidad, los estudiantes de la MANE no solo les hemos
ganado la discusión teórica al MEN y al gobierno santista, sino que hemos
desnudado sus múltiples mentiras y derrotado sus iniciativas mediante la
movilización masiva y civilista. Los estudiantes de la UN debemos hacer de la
infraestructura una bandera de lucha para las futuras movilizacionessi no queremos
ver desaparecida nuestra querida Alma Máter.

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