Juan Sebastián Padilla Suárez
Consejero Municipal de Juventud (Armenia)
Miembro del Polo Joven Quindío
Universidad del Quindío
Es
conocido por todos que el café ha tenido una importancia histórica en la
economía del Quindío y por supuesto en la del país, como también lo son las
dificultades que han tenido que sortear los caficultores colombianos desde la
ruptura del denominado Pacto Internacional de Cuotas del Café (1989). No solo
esto le ha traído graves consecuencias a nuestro producto insignia sino que
también lo fue la entrada del Neoliberalismo a Colombia, cuando las importaciones se hacen baratas y
esto logra el cometido de golpear la práctica de industria nacional,
convirtiendo en su primera víctima el café.
Hoy
la crisis que afronta el sector cafetero es resultado de la desidia del gobierno
de Juan Manuel Santos de estimular la producción nacional para abastecer el
mercado interno y así mejorar el ingreso de los caficultores. Lo que se
evidencia es que el presidente entiende al revés porque se empeña en cumplir
con las falacias del libre comercio, entre ellas la que plantea que es más
barato importar comida que producirla al interior del territorio. Otro aspecto
clave de la crisis es la política macroeconómica del Ministerio de Hacienda que
favorece la revaluación del peso frente al dólar. Mencionemos lo del precio,
los cafeteros están produciendo a pérdida puesto que los costos de producción
son más altos que el monto de venta, “producir una arroba de café vale $65.000
y la estamos vendiendo a $50.000”, dice un campesino del municipio de Filandia.
Entonces, cuando el precio del café está alto, el dólar está bajo, y cuando el
dólar está alto el precio del café está bajo, es decir, pierden por lado y lado
nuestros cafeteros.
¿Cómo
se traduce ésta crisis en el Quindío? Debido a la baja rentabilidad de la
caficultura por el deterioro de los precios, los productores no tuvieron más
opción que vender sus tierras o dedicarse a otras actividades como el
“agroturismo”. De acuerdo al Censo Cafetero 1.993-1.997, la mayor reducción de
área sembrada en el eje cafetero se dio en el Quindío, 46,8% del total erradicado.
Así, para ésta época solo quedaban 54.484 hectáreas (hacia 1.980-1.981 habían 61.950
hectáreas) [1]. La profundización de la crisis cafetera, agudizada por la caída
persistente del precio interno de compra, redujo el área sembrada a menos de 40.000
hectáreas. Según cifras de la Federación Nacional de Cafeteros, el área
cultivada en el Quindío pasó de 44.000 hectáreas en 2004 a 31.000 hectáreas en
2011; de igual forma el departamento pasó de representar el 5,1% del área
cafetera del país en 2004 a 3.4% en 2011[2].
Pero
si la crisis afecta a los productores, también afecta a los jornaleros y
recolectores de café. En materia de empleo, por cada 5 hectáreas erradicadas de
café se suprimen 10 trabajadores, a sabiendas que ésta es una actividad
tradicionalmente intensiva en el uso de mano de obra. Cabe recalcar que del
Paisaje Cultural Cafetero solo queda el nombre.
Desde
el Polo Joven Quindío hacemos un llamado a todos los estudiantes y a los
jóvenes en general a que ahondemos esfuerzos para respaldar éste descontento
popular y a que rechacemos las medidas represivas y la falta de garantías
democráticas para la protesta ciudadana, que hasta el momento ha sido la
respuesta de Santos a los cafeteros. De igual manera hacemos un llamado a la
solidaridad con las necesidades que tienen los caficultores en paro, que van
desde víveres, colchones, elementos de aseo personal, hasta el acompañamiento
en sus reivindicaciones.
[1]
BOLETÍN DE COYUNTURA LABORAL EN ARMENIA Y QUINDÍO 2010: http://www.almamater.edu.co/sitio/Archivos/Documentos/Documentos/00000118.pdf
[2]
CALCULOS CENTRO REGIONAL DE ESTUDIOS ECONÓMICOS, MANIZALES. BANCO DE LA
REPUBLICA: http://www.banrep.gov.co/documentos/publicaciones/regional/BER/Eje-Cafet/2012/ber_ejecafetero_tri2_2012.pdf

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