Enero de 2013, Organización Colombiana de Estudiantes -OCE- Buga
En
los últimos 20 años el país ha presenciado la sistemática pérdida de uno de los
baluartes del desarrollo científico, artístico y humanístico de la sociedad: la
educación pública. Desde el preescolar, pasando por la básica, la media hasta
llegar a la educación superior pública, es innegable que la política de
incentivar su privatización y la mercantilización, promovida por el Estado,
mediante la renuncia sistemática de la adecuada financiación a la educación
pública, ha provocado un desastre social. En este panorama hay causas, promotores
y dolientes.
El
modelo económico y político aplicado desde 1990, promovió una serie de cambios
con resultados nefastos para el desarrollo nacional, entre ellos: 1. Reemplazó
sistemáticamente la producción industrial y agropecuaria nacional por la producción
extranjera, provocando la pérdida de miles de puestos de trabajo y el ingreso
de las familias; 2. El Estado renunció a la hegemonía de la prestación,
promoción, administración y financiación de la educación, la salud, las
pensiones y los servicios públicos, permitiendo que la inversión privada
encuentre en estos sectores un nicho de mercado; y 3. Los sectores estratégicos
de la economía, como las empresas industriales del Estado se entregaron al
sector privado, con incentivos como la exención de impuestos, perdiendo con
ello la capacidad de ingresos para la inversión social. En materia educativa los
efectos del Libre Comercio no se han hecho esperar.
La
falta de presupuesto para financiar la educación pública, es la causa de los
recortes en la planta docente, del hacinamiento escolar, de la pérdida en las
garantías laborales de los docentes -salud, pensiones, riesgos profesionales
etc.-, del recorte en las condiciones del bienestar escolar –restaurante,
servicio médico, transporte, etc-, el deterioro de los salones, laboratorios y
demás escenarios necesarios para el desarrollo escolar.
El
más reciente golpe a la educación pública lo representa la mal llamada gratuidad educativa promovida
por el gobierno de Juan Manuel Santos, pues los recursos entregados para tal
fin, no reconoce las necesidades reales
del sistema educativo. La cifra de estudiantes matriculados en Colombia es de 9 millones 269 mil, sin embargo los
recursos para gratuidad solo cubre a 8,5
millones. Los recursos destinados a través del Sistema General de
Participaciones, SGP para la gratuidad
educativa, es de $525 mil millones,
que corresponde a $65.000 anuales por estudiante de primaria y $95.000 para
secundaria, esto representa $500 diarios. ¡Acertamos al decir que la gratuidad
de Santos no alcanza ni para el recreo!
En
consideración a lo anterior, la Organización Colombiana de Estudiantes –OCE,
invita a los profesores y estudiantes a participar activamente de las jornadas
de movilización por la conquista y defensa de una educación pública, científica
y nacional; en defensa del pliego de peticiones del magisterio colombiano, el
cual demanda condiciones justas en materia salarial, de salud, pensiones y
seguridad para los docentes; y a fortalecer de los Consejos Estudiantiles y la
creación de los Comités del Frente Nacional de Estudiantes de Secundaria - FNS
en cada institución educativa.
El País de
la desigualdad social y el atraso económico no será nuestra herencia. Educación,
organización y movilización por la conquista de un país distinto al que
promueve el Libre Comercio.
Organización
Colombiana de Estudiantes –OCE

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