Ponencia
de la Organización Colombiana de Estudiantes en el Encuentro Nacional de
Estudiantes de Secundaria, Bogotá 20 y 21 de octubre.
Un cordial y fraterno saludo a todas y
todos los estudiantes presentes a nombre de la Organización Colombiana de
Estudiantes (OCE).
Desde Egipto hasta Chile, desde Chicago hasta Londres,
durante 2011 y 2012 en el mundo se han librado las más justas luchas por
recuperar el bienestar que este modelo económico y político arrebata día tras
día a los estudiantes, trabajadores, agricultores, industriales y en general a
toda la población. En este marco, ha sido central la defensa del derecho a la
educación, entendiendo que el progreso social está atado en buena parte al
grado de desarrollo que el conocimiento alcanza en una sociedad y que por ende
el futuro de las naciones depende en
gran medida del manejo que le den a sus sistemas educativos.
En Chicago
los trabajadores docentes acaban de dar una fuerte batalla contra la reforma de Obama referente a la educación,
porque buscaba imponer unos parámetros de falsa excelencia condicionando la
educación pública y profundizando el camino hacia la privatización. La huelga
contó con la aprobación de la población laboriosa de Chicago, y a ella se
sumaron padres y alumnos, quienes participaron en todas y cada una de las
marchas y diferentes tipos de movilización convocados por los trabajadores de la educación,
situación que obligó al gobierno a entablar una negociación con los
trabajadores y posteriormente al levantamiento de la medida[1].
En Chile
los estudiantes llevan dos años luchando contra un modelo de educación que les
arrebato toda posibilidad de acceder a la enseñanza de las más altas calidades
y con posibilidades de acceso para todos, este movimiento ha contado con el
apoyo de la gran mayoría de la población, tanto así que llegó a poner en
peligro la estabilidad del presidente Sebastián Piñera y en general, ha sido un ejemplo para los
estudiantes del mundo, no solo universitarios, puesto que desde sus orígenes se
vio una gran participación de los estudiantes de secundaria quienes han sido
determinantes en este proceso.
Colombia
atraviesa por una grave crisis, auspiciada por un modelo político que les ha
permitido a Organismos Internacionales como el FMI, el BM y el BID, así como a
Estados Unidos interferir en todos espacios económicos y sociales de la nación,
con el fin de garantizar los intereses de las grandes multinacionales y el
capital financiero internacional en contravía del interés nacional que vela por
el desarrollo de Colombia y el bienestar de toda su población.
Colombia es
el tercer país del mundo con mayor desigualdad social y según el DANE cerca del
50% de la población es pobre, el 70% de los trabajadores está la informalidad y
el desempleo aumenta. La situación de la juventud es cada vez más desalentadora,
el desempleo juvenil en América Latina que es del 14,4% supera el promedio
global y Colombia sobresale al ser unos de los peores de la región con más del
20%, además la informalidad juvenil alcanza el 60%, lo que ha llevado a algunos
analistas afirmar, que esta es la generación “Sin Futuro”.
Las
garantías sociales de la población son cada vez peores, el sistema de salud
pública está al borde del colapso, gracias a la Ley 100 que convirtió la vida
de los colombianos en un gran negocio que le permitió a las EPS lucrarse
abismalmente, además convirtió la pensión en una posibilidad casi inexistente y
a nuestra generación en una ilusión inalcanzable.
Los presidentes
colombianos cumpliendo fielmente con las orientaciones de Washington, privatizaron las empresas estatales, se
entrego el agua, la luz, las comunicaciones y los recursos naturales a las
grandes multinacionales. El “libre comercio” que comenzó en los años 90 con la
apertura económica acabó con la industria y el agro nacional; la política de la
confianza inversionista ha convertido al país en un paraíso de la explotación
minera a gran escala, donde las grandes empresas extrajeras saquean la riqueza
de nuestra nación, deterioran el medio ambiente, obtienen ganancias gigantes y
al país prácticamente no le corresponde nada.
El actual
Presidente Juan Manuel Santos, sin lugar a dudas, es el mejor representante de
estas políticas, ha convertido como eje estructural del país la política minero-energética
con el argumento del aumento del trabajo, cuando este sector solo genera el 1%
del empleo del país. Además ha firmado el fin de la economía nacional por medio
de los Tratados de Libre Comercio, no solo con Estados Unidos, sino también con
la Unión Europea, Canadá, Corea del Sur, Turquía y se avecinan acuerdos con
China y Japón, sepultando así el futuro de la industria y la agricultura
colombiana.
La realidad
que vive la educación colombina esta en concordancia con todo lo señalado, la
educación básica y media al igual que la superior ha venido viviendo una serie
de recortes presupuestales que ponen en peligro su subsistencia, lo anterior se
evidencia con los recortes a las transferencias territoriales de 2001 y 2007
que le disminuyeron a la educación, la
salud y el saneamiento básico cerca de 79 billones de pesos. Es por esta razón
que hoy encontramos a lo largo y ancho del país instituciones educativas cuya
infraestructura es lamentable, las instalaciones son nefastas y el equipamiento
es insuficiente. A lo anterior se le añade el aumento de la privatización de la
educación pública por medio de la implementación de la concesión y los
convenios públicos-privados. El primero es cuando la infraestructura pertenece
al Estado y se le da a un privado para que lo administre, el segundo es cuando
el Estado acuerda con instituciones privadas para que estas eduquen a los
estudiantes del sistema público y les giran los dineros, siendo una forma de
negociar con la educación de los jóvenes colombianos. La calidad se ha visto
cada vez más degradada mediante la incorporación de las competencias, la
estandarización de los contenidos y la articulación, cuyo principal propósito
es adecuar el aparato educativo nacional para la formación de personas que le
sirvan al modelo de país impuesto desde afuera, que beneficia a las multinacionales y el sistema
financiero.
Esta
radiografía de la situación nacional es necesaria para determinar el futuro del
Movimiento Estudiantil de Secundaria, no es solamente un problema, ni una
política a la cual nos enfrentamos, es todo un modelo educativo que le
corresponde un modelo de país, ambos contrarios a los intereses de la mayoría
de la sociedad. Ante esta gran dificultad, nuestra respuesta debe ser de las
mismas magnitudes, razón por la que debemos organizarnos, ahondar en esfuerzos
que unifique a los estudiantes secundarios de todo el país, debemos manifestar
nuestra voluntad política para avanzar en una apuesta gremial que recoja las
necesidades más sentidas de los jóvenes colombianos.
Este
Encuentro le surge la necesidad de marcarle el rumbo organizativo al movimiento
estudiantil de secundaria, pero también en sentar reivindicaciones que sean
consenso entre todos, apuntando a solucionar los problemas de la educación en
Colombia y que se constituyan como la base programática que nos unifica y sobre
la cual avanzamos en la construcción gremial. Nuestra mayor tarea de movilización es darle
vida a estos objetivos en cada una de las regiones, articulándonos con las
expresiones organizadas que defienden la educación como derecho, es el caso de
FECODE y de la MANE. El primero baluartes de las luchas del magisterio
colombiano y que actualmente promueven el referendo por la educación como
derecho, y el segundo el referente organizativo de estudiantes universitarios
de todo el país quienes bajo un programa único tumbaron una reforma
privatizadora y construyen hoy su Ley Alternativa de la Educación Superior. Esta
unión nos ayudaría a configurar un gran
frente que confronte con fuerza y suficiencia al gobierno nacional y su
política educativa, para así alcanzar la victoria.
Este
encuentro es el comienzo de un gran proceso que busca cambiar el futuro de los
jóvenes del país, para reversar las nefastas políticas que afectan al conjunto
de la sociedad colombiana y garantizar de esta forma que los colombianos y
colombianas podamos algún día gozar de una educación nacional, científica y
democrática que consolide a Colombia como una nación realmente soberana y
democrática.
Organización
Colombiana de Estudiantes (OCE), Secundaria.

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